Elegir un espacio de trabajo no debería reducirse a contar metros cuadrados, mesas o despachos. Hay algo menos tangible, pero probablemente más importante: cómo nos permite trabajar.
Un buen espacio de trabajo tiene que responder a necesidades diferentes. Necesitamos concentración cuando tenemos que sacar adelante una tarea, pero también un lugar adecuado cuando llega una reunión, una conversación con un cliente o un momento de trabajo en equipo.
No todos los días trabajamos de la misma manera. Por eso, quizá tampoco tenga sentido que nuestra oficina tenga que hacerlo.
Una oficina ha de ser un lugar que nos permita concentrarnos durante unas horas y que nos ofrezca privacidad para aislarnos cuando lo necesitamos. Y, al mismo tiempo, ha de poder convertirse en un espacio para reunirse y trabajar en equipo. No se trata necesariamente de tener más espacio, sino de aprovechar mejor el que tenemos y reconfigurarlo cuando las circunstancias cambian.
La ubicación también forma parte de la experiencia. Un espacio bien situado facilita los desplazamientos, las reuniones y el día a día, tanto para quienes trabajan allí como para quienes vienen a visitarnos.
En Aetna Espai Empresarial partimos precisamente de esta idea: crear espacios profesionales que puedan adaptarse a diferentes formas de trabajar. Un ejemplo es una de nuestras oficinas exteriores con vistas a la Avenida Diagonal, cerca de Francesc Macià, que puede utilizarse como espacio de trabajo individual o configurarse para reuniones y trabajo en equipo.
Al final, quizá la pregunta no sea únicamente “¿cuántos metros tiene una oficina?”, sino “¿qué puedo hacer en ellos?”.
