#AetnaNetworking

De vez en cuando nos gusta reunir emprendedores en la sala de Aetna, los invitamos a un café con pastas e impartimos una charla corta de algún tema interesante.

El pasado viernes hicimos venir a nuestra amiga Olga, que forma parte de la empresa familiar Blai Limousines porque nos explicara sus vivencias para conseguir entrar al mercado americano.

No éramos muchos, pero esto no restó interés a la jornada. Compartimos experiencias, opiniones y lo más importante nos reímos mucho.

Escuchar a Olga fue enriquecedor y sobre todo muy ameno. Ella es una persona sencilla, lógicamente muy orgullosa de todos los hitos conseguidos por su empresa, pero nos lo transmitió sin soberbia, con humildad y con muchas ganas de compartir todo lo que vivió ella en los dos años que estuvo en Nueva York.

Todo el mundo se marchó encantado y no os negaremos que nosotros felices al darnos cuenta que una vez más el #AetnaNetworking había sido todo un éxito.

Os avisamos por el próximo 🙂

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¿Recuerdo o trasto?

Todos tenemos en casa un objeto que nos resistimos a tirar, que nos encanta y que nos trae buenos recuerdos. El típico que cuando lo vemos, por bonito o feo que sea, nos transporta a una nube de felicidad y queremos que esté en nuestro hogar siempre.

Siempre, hasta que viene alguien y te dice: “Pero ¿todavía guardas estooooo? ¡Menudo trasto!”

¡Qué mal sienta esa palabra! ¿¿Cómo en cuestión de segundos puede pasar un recuerdo a trasto?? Simplemente por el valor sentimental que le demos. Para la visita tu recuerdo es un trasto pero para ti es el objeto más especial que guardas en tu hogar.

En el caso por ejemplo de un regalo que recibimos de una pareja, amistad… Nos hace mucha ilusión, la tenemos como oro en paño hasta que por causas “x” esa relación termina y se transforma en “sentimiento cero”. Evidentemente ese objeto que era recuerdo pasa a ser un trasto en un pestañeo ¿o no?

 

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El misterio del billete de 50€

No sé si a vosotros os pasa pero os puedo asegurar que a mí sí.

No tengo por costumbre llevar mucho dinero en el billetero pero algo llevo por si acaso tengo que coger un taxi o para comprar el pan o bien la tarjeta no funciona o mil cosas.

Entre billetes y monedas puedo llevar como mucho 50€, no necesito más, Y “vaig fent”, pueden durarme más o menos en función de los gastos, como todo el mundo, ahora una cosa tengo comprobada. Enfatizo: Comprobadísima… puedo tener durante días un billete de 50€ que es cambiarlo para pagar algo… que chicos… rápidamente desaparece el cambio y lo que ¡resta de los 50!

Posiblemente exista un “Triángulo de las Bermudas” o una “Twilight Zone” donde va a parar todo el dinero que tiene como origen un billete de 50€, porque no es normal.

Quizás es un magnetismo creado por los cajeros automáticos. Vas al cajero y a la que puede “Zasca” un billete de 50 va a parar a tus manos, lo llevas unos días como compañero, vas gastando las moneda o los billetes pequeños, de repente lo sabes “lo tengo que cambiar, no tengo más remedio”, lo entregas, lo miras con pena mientras piensas… “adiós compañero en poco tiempo tendré que ir al cajero”.

Te echaré de menos.

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