Concurso Maria Canals

Hace unos días tuve el privilegio de asistir a las pruebas eliminatorias del Concurso Maria Canals.

Este año ha celebrado su 61ª edición con un total de 7.000 concursantes de más de un centenar de países de los cinco continentes. Cifras que dejan bien claro que goza de una reputación excepcional.

Son unos días en los que los pianos están en las principales calles de la ciudad y en algunos vestíbulos del metro. Cualquier ciudadano (que se atreva) puede sentarse y tocar alguna pieza.

foto postLa verdad es que es un verdadero placer poder oír por unos minutos las afinadas notas de cualquier melodía entre los ruidos de una gran ciudad.

Pues bien, volviendo a las pruebas eliminatorias… Los participantes, entre los 18 y los 30 años, te dejan boquiabierto desde el primer momento. Yo no soy una experta en música, pero observando a los profesionales del jurado y al resto de público notaba que las sensaciones eran las mismas.

Jóvenes con un altísimo nivel que se desenvuelven con el piano como si fueran veteranos, con una sensibilidad, agilidad y seguridad que asombran.

La final, celebrada el día 25 en el Palau de la Música, la ganó el pianista ucraniano de 23 años Danylo Saienko.

Estad atentos a la edición del próximo año porque realmente es digna de ver y de oír.

¡Atrapada!

Vas viendo que las personas que te rodean caen, llamas a empresas, clientes, ves los “estados” de los amigos en el Face o sus tuits diciendo “he caído”…

En televisión, radio dan consejos sobre qué hacer, qué no debe hacer… Suplementos especiales en los periódicos, etc…

Tienes la sensación de ir caminando por el “filo de lo imposible” porque estamos hablando de un deporte de alto riesgo, de supervivencia.

IMG_20150319_171156Y una mañana, después de una noche de pesadillas sin sentido (se ve que la mente es atrapada horas antes, pero por supuesto, uno no lo sabe), te duele todo el cuerpo, la cabeza, oídos, nariz, garganta…. la cabeza en su conjunto, con todos sus ingredientes.

Intentas sonarte pero no pero no puedes porque todo, todo y todo está pegajoso y ¡amarillo! (crueldad literaria absolutamente necesaria).

No sabes qué te pasa hasta que te ves en el espejo del baño… Tremendo…No puedes hacer nada ¡la gripe me ha atrapado!

Yo que hacía años que no tenía fiebre, yo que me creía la versión femenina de un gladiador, de los cinematográficos, claro, de los limpios y pulcros pero que al mismo tiempo sudan con sutil elegancia para que la piel les brille al atardecer dejando un suave olor a bosque… Eeeep que la fiebre me traiciona…. dejo la descripción y el post!

Nota: El bodegón de la foto es por prescripción médica. No os auto mediquéis ¡por favor!

Hablar en público

El próximo 23 de marzo, como representante de Aetna tengo que impartir una charla ante 40 personas, para explicarles cómo fueron los inicios de Aetna, porqué decidimos crearla y que se tiene que hacer para formar parte del mundo de los emprendedores/autónomos.

Hablar en público me pone nerviosa y si añadimos el hecho que los oyentes serán adolescentes entre 17 y 19 años, me preocupa un poco. La gente en general somos críticos con lo que nos explican y a estas edades todavía lo son más, por lo que es mucho más fácil perder la audiencia por el camino, tienes que conseguir que sea interesante desde el primer segundo o al minuto tres ya estarán aburridos.

Podría decir que es un cliché que estas edades su punto crítico, roza la crueldad pero tengo un hijo de 16 años y sé que es una realidad. Es posible que lo seamos siempre pero a la edad adulta, la gran mayoría filtramos sentimientos y somos más indulgentes, valoramos el trabajo y aunque los resultados no sean los que esperabas, el plus esfuerzo, lo compensa.

Vamos a lo positivo, me prepararé a conciencia para la audiencia que tendré el 23 de marzo y si consigo que durante una hora y media, escuchen, pregunten y opinen, saldré con “Un Subidón” que difícilmente me pasará en semanas.

Ya os explicaré que tal ha ido en mi próximo Post, si veis que sólo pongo emoticonos con aplausos, no me lo tengáis en cuenta, es que todavía me dura “El Subidón”.publico

Mi tiempo

Que el tiempo pasa volando es un hecho que nadie pone en duda. Todos los días tenemos la agenda ocupada en temas laborales, familiares… Vamos llenando las horas con tareas que son necesarias e importantes para nuestra vida y nuestros seres queridos.

Cuidamos y nos cuidan, pero a menudo nos olvidamos de un aspecto esencial: tener un tiempo dedicado exclusivamente a uno mismo. Da igual la edad que tengas, es necesario.

blog2Con esto no me refiero a que dejemos de preocuparnos ni de ocuparnos de las responsabilidades que cada uno de nosotros tiene. Si no de tener, aunque sea una hora, veinte minutos o el tiempo que cada uno pueda a la semana, para decir “este es mi momento”.

Un rato para hacer lo que nos apetece, que nos guste y que nos ayude a estar totalmente desconectados de la rutina. No hace falta que sea una gran actividad, por ejemplo poder tener un ratito para tomar un café y leer un buen libro con tranquilidad. Escuchar música relajadamente o bailar como locos en el comedor de casa imaginando que somos una gran estrella del rock aunque ya tengamos una edad y mientras bailamos ¡¡pensemos en no lesionarnos!! ¿No os parece bien?